lunes, 28 de diciembre de 2015

Iconología de un barrilete


Out of the night that covers me,
black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
for my unconquerable soul.

(…)

It matters not how strait the gate,
how charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate,
I am the captain of my soul.

“Invictus”, William Ernest Henley 





Como es lógico la creencia de que los avestruces esconden la cabeza bajo tierra ante el peligro es falsa, lo más parecido a eso que llegan a hacer es bajarla a ras del suelo para pasar desapercibidas entre los arbustos o cavar con sus picos hoyos que sirvan como nidos de sus huevos. Por ello, la frase “esconder la cabeza como un avestruz” no es del todo correcta. En realidad ese mito ha sido puesto de moda por los dibujos animados de hace décadas, si bien su origen puede remontarse incluso a la Historia Natural de Plinio el Viejo.

La cuestión es que antes de los dibujos animados y el cine eran los cuadros y su iconografía una de las principales fuentes de malentendidos sobre historia y también sobre el mundo natural. A ese respecto es muy conocido el caso de los supuestos cascos vikingos con cuernos, idea errónea introducida por pintores suecos del s. XIX y luego perpetuada a través del atrezzo usado en la puesta en escena de las óperas de Wagner. O la imagen de Adán y Eva comiendo una manzana, difundida por los pintores renacentistas sobre todo, ya que en la Biblia no se especifica realmente cual era el “fruto prohibido del árbol del conocimiento del bien y del mal”.

Pero hoy voy a partir de otro equívoco generado por un cuadro. Veréis, yo de pequeño creía que los perros San Bernardo andaban por la vida con un barrilete lleno de bebida al cuello. Lo cual es una tontería claro está. Luego, ya más crecido, buscando el origen de tal idea y tras ubicarlo inicialmente en los dibujos animados acabé descubriendo que en realidad es uno más de los muchos clichés engañosos que se remontan a la pintura académica del s. XIX. 

jueves, 24 de diciembre de 2015

Yankee Doodle




Dado que nos encontramos en plenas fiestas saturnales hoy no tengo mucho tiempo y toca galería de fotos. Vamos a desplazarnos a la parte Norte del continente americano. En su día ya vimos fotografías de México y de hecho disponemos de excelentes Photochromos del área caribeña bajo la influencia de los EE.UU. Aquí un par de ejemplos pertenecientes a Nassau y Puerto Rico en 1901.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Hera mitocondrial


Usted es siciliano ¿eh?, ¿sabe? yo leo mucho, sobre todo cosas ocurridas en la historia. Para mí es un hecho fascinante y hay algo que no se si usted conoce: los sicilianos descienden de negros. Y si usted no me cree documéntese, hace cientos y cientos de años los moros conquistaron Sicilia. Y los moros... son negros.

(Dennis Hopper durante un inolvidable intercambio de pareceres con Christopher Walken en “True Romance”)


                   



Lo cierto es que el trabajo de escudriñar en el pasado tiene a veces su lado sucio. Hace unos quince años, a eso de las seis de la mañana de un día cualquiera, periodistas del diario Mainichi Shimbun grabaron a Shinichi Fujimura, director del Instituto Paleolítico de Tohoku y por entonces quizás el arqueólogo más famoso de Japón, enterrando piezas en uno de los yacimientos que estudiaba con la intención de realizar su sorprendente “descubrimiento” durante los días siguientes “demostrando” así de paso la antigüedad de las primeras culturas japonesas. 

miércoles, 9 de diciembre de 2015

¿Quiénes son los buenos?


Tal vez desde siempre solo exista una revolución verdadera que merezca la pena, la de los buenos contra los malos. La pregunta es ¿quiénes son los buenos?.

Burt Lancaster en "Los profesionales". 




En febrero de 1991 el Centre des hautes études sur l’Afrique et l’Asie modernes organizó en París un ciclo de conferencias sobre Vietnam. Durante una de ellas, celebrada el día trece de dicho mes, un oscuro profesor de Filosofía e Historia que hacía de orador fue sorpresivamente interrumpido a gritos por un anciano que se encontraba entre el público. El caso es que dicho exaltado no era alguien cualquiera sino que se trataba nada menos que de Jean-Jacques Beucler, antiguo Secretario de Estado del Gobierno francés a finales de los años 70 y condecorado veterano de guerra. Y la razón por la que interrumpió la conferencia tampoco era baladí. Beucler, tras reconocer al conferenciante, lo acusó a gritos de haberlo torturado en Vietnam, a mediados de los años 50. Así empezó el “asunto Boudarel”, el cual constituye apenas una primera capa de la enrevesada cuestión que hoy vamos a intentar analizar.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Zorras metalizadas (II): Las chicas son guerreras


Respetar la polla. Grabaos esta idea: yo soy el que manda, yo soy el que dice ¡si¡, ¡no¡, ¡ahora¡, ¡aquí¡. Porque es universal tíos, es evolutivo, es antropológico, es biológico, es… animal, nosotros somos ¡hombres¡.

Tom Cruise (Frank T. J. Mackey) en “Magnolia” 




La palabra feminismo aparece citada tempranamente en textos franceses sobre el diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis designando un supuesto efecto secundario de la enfermedad: hombres que se volvían de aspecto “femenino”, de ahí la connotación inicialmente peyorativa que se le otorgó al vocablo.

Luego, con ese mismo sentido despectivo, el término pasó al inglés, hasta que a finales del s. XIX comenzó a dotarse del significado que hoy se le otorga (vinculado a la defensa de los derechos de las mujeres). Aunque casi nadie tomaba demasiado en serio tales ideas por aquel entonces. 

Debido a ello un sector del naciente movimiento feminista fue radicalizándose progresivamente y adoptando una serie de estrategias, muy novedosas para la época, basadas no en las huelgas o la convocatoria de manifestaciones sino en la organización de actos de vandalismo y sabotaje encaminados a obtener publicidad en la prensa.

martes, 24 de noviembre de 2015

Peredvizhniki: los vagabundos contra el sistema



En la segunda mitad del s. XIX el arte ruso en particular, y Rusia en general, afrontaron la paradoja de manifestar un profundo conservadurismo en su cúspide institucional (emparentado con el estancamiento social y político que vivía el país) a la vez que en su seno periódicamente surgían figuras individuales o movimientos completos caracterizados por su compromiso social, su brillantez y/o su vocación de ir a contracorriente. Fue la época en que reinó una arquitectura de tinte historicista obsesionada con el revival de formas grandilocuentes propias del momento de esplendor del arte bizantino, mientras la literatura rusa alcanzaba su apogeo retratando de forma descarnada la tragedia de la vida humana y las miserias de la sociedad rusa del momento. Universidades y academias rebosaban de eruditos decrépitos a la vez que, pese a todo, el país producía genios como Dmitri Mendeleyev. La política oficial estaba completamente dominada por ideas autocráticas y reaccionarias, pero -seguramente debido a ello- en ese contexto surgió una amalgama de teóricos de la anarquía y la revolución llamados a cambiar el mundo. 

domingo, 15 de noviembre de 2015

Almost Superstars


De Musaylimah, Mensajero de Dios, para Muhammad, Mensajero de Dios. Saludos.

Misiva de un profeta de la zona Este de Arabia para otro profeta, con el tiempo más exitoso, asentado por aquel entonces en el Oeste de la región.


Pues si de Cristo se predica que ha resucitado de los muertos ¿cómo entre vosotros dicen algunos que no hay resurrección de los muertos? Si la resurrección de los muertos no se da, entonces tampoco Cristo resucitó, vana es entonces nuestra predicación y vana también nuestra fe.

Corintios, 15:12-14




"Jesucristo" es un sobrenombre occidentalizado. En realidad “nuestro” Jesús vivía en una sociedad que usaba el arameo como lenguaje y por tanto los nombres propios de la época se diferenciaban bastante de lo que nosotros estamos acostumbrados a usar y pronunciar. Debido a ello probablemente su verdadero nombre sonaba bastante parecido a YehoshúaYeshúa (algo así como “Yahvé salva”). Los primeros textos cristianos se escribieron en griego y en ellos se usó el nombre Iesous debido a que los cristianos de habla griega no usaban el sonido sh. Luego ese nombre se convirtió más adelante en el Iesua latino que posteriormente derivó en el "Jesús" que nosotros utilizamos de forma corriente. Por su parte el vocablo “Cristo” proviene también del griego y vendría a ser un intento de traducir a dicha lengua (mediante la cual se redactaron los primeros Evangelios) el título original de Mashiach, es decir de “Mesías”, de "ungido", un concepto perteneciente a la tradición hebraica, con el que se referían a él sus primeros seguidores. A partir de tal origen el término "Cristo" con el tiempo se hizo muy popular, pasó a definir a los “crist-ianos” como conjunto y unido al nombre de Jesús forma el vocablo Jesu-cristo al que me refería antes.

El fondo de la cuestión es que Jesucristo se llamaba Yeshúa. Ese es el nombre que le había puesto su padre el día de su circuncisión y era tan corriente entonces que había que añadirle algo más para identificar con precisión a la persona. Por ello en su localidad natal a nuestro profeta favorito la gente lo llamaba Yeshúa bar Yosef, es decir “Jesús el hijo de José” siguiendo el sistema patronímico de la época. Mientras que lejos de allí lo conocían como Yeshúa ha-notsrí, “Jesús el de Nazaret” (porque es allí donde nació y no en Belén, un puro mito inventado a posteriori, como tantos otros presentes en los Evangelios).

Tan común era ese nombre por entonces (los arqueólogos han desenterrado más de setenta tumbas de la época con ese nombre grabado) que hasta "Barrabás" (aquel prisionero que fue liberado en vez de Jesús sellando así el destino de este último) se llamaba de esa misma forma. En concreto, Yeshúa bar Abbá. Lo cual vendría a ser algo así como “Jesús, el hijo del padre”, nombre confuso por otra parte. No es descartable por tanto que este segundo apelativo haya llegado a nosotros contaminado. De hecho los primeros padres de la Iglesia, al ponerse a traducir y reelaborar las primeras versiones de los Evangelios, se mostraron muy molestos y conmocionados de que un pecador se llamase exactamente igual que el hijo de Dios. Por lo cual suprimieron su nombre real y pasaron a conocerlo por el sobrenombre que nos suena a nosotros hoy en día, "Barrabás", el cual como digo es posible que además sea producto de algún tipo de alteración lingüística o literaria de su filiación auténtica.

Aunque no quiero aburriros con estas cuestiones. Quedémonos por ahora con el dato de que probablemente un porcentaje importante de los varones judíos de la época de Jesús se llamaban exactamente igual que él. Y entre ellos no faltaban los profetas. No hay cifras exactas pero tirando por lo bajo puede asegurarse que en un lapso de unos 25 años antes y después de la muerte de Jesús los romanos hicieron ejecutar en Jerusalén no menos de una docena de profetas, varios seguramente con ese mismo nombre.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Ermakov en la Cólquida




Hoy voy a hablar de un fotógrafo que, aunque también viajó por Persia, no obstante desarrolló el grueso de su trabajo un poco más al Norte, concretamente documentando la fascinante variedad etnográfica del Cáucaso. 

Me refiero a Dmitri Ivanovich Ermakov (1846-1916), nacido en Tbilisi, la actual capital de Georgia, hijo de un arquitecto italiano y una georgiana de ancestros austríacos. Cuando él aún era muy joven su madre contrajo un segundo matrimonio con un ciudadano ruso del que tomó el apellido, lo cual además le abrió al joven Dmitri el camino para formarse como topógrafo militar en una Academia militar zarista. Durante dichos estudios empezó a familiarizarse con la fotografía y así poco después de licenciarse, en los años 70, abrió un estudio fotográfico con base precisamente en Tbilisi. 

Curiosamente, pese a que la región por entonces -más o menos igual que ahora- se encontraba bastante atrasada socioeconómicamente, aun así contaba con diversos estudios de fotografía, como el abierto por un tal Alexander Roinashvili algunos años antes. De esa forma se formó allí un pionero grupo de fotógrafos georgianos que iban a mostrarse muy activos realizando “expediciones” por las regiones próximas controladas por el Imperio zarista, o incluso por zonas del Imperio otomano, así como Persia, siempre a la caza de las mejores y más pintorescas instantáneas de una zona del planeta donde lo pintoresco nunca ha dejado de abundar. Pensad que hablamos de un territorio donde por entonces aún pervivían los nómadas, los bandidos de montaña y una cierta mentalidad tribal, todo ello en paralelo a la existencia de importantes núcleos urbanos y vías de comunicación de corte moderno. 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Los zíngaros de la pradera


Cada amuleto, cada pulsera de cuentas, incluso la ropa usada por un guerrero indio como él está imbuida de poder espiritual.

"The man in the high castle", episodio octavo.





Acaba de inaugurarse una exposición en el Thyssen titulada La Ilusión del Lejano Oeste compuesta por pinturas, fotografías, grabados, esculturas, libros, tebeos, carteles cinematográficos y demás elementos evocando la imaginería sobre el Far West estadounidense. Va a estar abierta hasta febrero del próximo año y en mi caso, a rebufo de esa noticia de actualidad, quiero comentar una cuestión puramente pictórica.

Vamos a ver, como todos sabemos existe una imaginería del “salvaje Oeste” que ha quedado instalada en el subconsciente colectivo global gracias al cine norteamericano y sus famosos westerns. A ese respecto es bien conocido igualmente que parte de la visión del pasado mostrada por dichos productos constituye un puro cliché, no es realista ni responde a una fiel representación de la realidad histórica, sino más bien a la plasmación en pantalla de mitos y de una cierta estética más imaginaria que real.

De cara a rastrear un origen para esos tópicos se ha mencionado frecuentemente un subgénero de la literatura de aventuras de finales del s. XIX y principios del XX compuesto por relatos “del Oeste” escritos por periodistas sensacionalistas en un primer momento y luego por literatos un poco más serios como Owen Wister, o el alemán Karl May. A su vez dichos folletines serían en cierta forma herederos de obras anteriores, de principios del s. XIX, escritas por autores de más calidad, como James Fenimore Cooper o Washington Irving.

No obstante todo eso deja de lado algo muy importante: la existencia, en paralelo a lo anterior, de una amplia gama de pintura historicista, la cual se desarrolló fundamentalmente a lo largo del s. XIX, dedicada a “recrear” el mundo de la frontera estadounidense, muy particularmente el de las sociedades nativas, frecuentemente en términos un tanto idealizados. 

domingo, 1 de noviembre de 2015

La juerga continua


    Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.

George Orwell, “Rebelión en la granja”.


                


Me veo obligado a hacer un pequeño alto en mi crónica sobre el sufragismo británico para comentar una noticia reciente. Al parecer hace unos días los operarios encargados de la limpieza en el Museo de Bolzano, en Italia, destrozaron una “obra de arte” de profundo significado al confundirla con un montón de basura

    No es la primera vez que pasa algo así. Es el riesgo de ser demasiado vanguardista, quizás. No obstante el mencionado suceso me ha animado a escribir esta entrada donde voy a repasar lo que ha ocurrido en el mercado del arte durante los últimos meses. Todo ello en la línea de otras entradas anteriores que he consagrado a esta cuestión, a mi parecer más interesante de lo que parece. De hecho mi propósito cuando comencé con este blog era hacer un seguimiento al tema de forma intermitente, pero como a día de hoy hace prácticamente un año que no he vuelto sobre tal cuestión creo que es el momento de ponernos nuevamente al día.  

domingo, 25 de octubre de 2015

Zorras metalizadas (I): Mujeres y otros animales hermosos


- Entonces, ¿las mujeres llevan corsés para que no puedan hacer esfuerzos?

- En parte.

- ¿Cuál sería el peligro si lo hicieran?

- Dominarían el mundo. La única manera en que los hombres pueden prevenirlo es manteniendo a las mujeres encorsetadas en la teoría... y en la práctica.

Penny Dreadful, cuarto capítulo de la segunda temporada, “Evil spirits in heavenly places”. 


                                                




Voy a ilustrar el contexto histórico en el cual me moveré hoy a través de dos breves anécdotas.  

Primera. En 1758 un medico de Lausana llamado Tissot publicó un libro llamado algo así como Onanismo, tratado de los desórdenes producidos por la masturbación. Dicha publicación estaba llamada a tener gran impacto ya que estableció como realidad médica en Europa occidental la idea de que la masturbación de los jóvenes podía ser causa de diversos desórdenes, entre ellos la tuberculosis, la catalepsia, el retraso mental y la locura. A partir de ese momento, entre otras cosas, se empezó a discutir dentro de la medicina occidental la práctica de la clitoridectomía, es decir la ablación quirúrgica del clítoris. La primera intervención de ese tipo conocida se realizó en Berlín en 1822 en una adolescente a la que se diagnosticó retraso mental causado por un supuesto exceso de masturbación.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Ya puestos


El creacionista no es ese friqui fanático que se aferra a la literalidad del primer capítulo del Génesis; es, pura y simplemente, la persona que se niega a comulgar con las ruedas de molino del pienso ideológico con el que nos pretenden abducir y se pregunta: ¿Qué ocurrió en las cavernas para que un ser rudo y primitivo se pusiera a pintar?.

Extracto de un artículo de Juan Manuel de Prada en “El Semanal”, nº 1092. 





En una reciente Encuesta de Percepción Social de la Ciencia en España publicada a comienzos de este año por la FECYT el 11,5% de los encuestados negó que los seres humanos procedan de la evolución de especies animales previas. El año anterior un sondeo distinto, llevado a cabo en nuestro país por el British Council, obtuvo un 18% de creacionistas que negaban la validez de la teoría de la evolución aplicada a los seres humanos. No es que vaya a extenderme al respecto de este tema, solo aprovecho el impulso de la última entrada para mencionar de soslayo este problema en cuanto a la distorsionada percepción a nivel de calle de algunas cuestiones relativas al pasado humano

   Cumplida la misión voy a tocar una cuestión indirectamente relacionada con la formación de la azarosa amalgama de visiones e ideas sobre las sociedades de tiempos pretéritos que de una u otra forma llegan a la cabeza del ciudadano medio. Ya sabéis que en gran medida estoy convencido de que esa “imagen del pasado” que opera a nivel de masas es básicamente un caótico conglomerado de ideas surgido de múltiples fuentes: películas y series de televisión de ambientación “histórica”, novelas “históricas”, mitos nacionalistas o prejuicios religiosos y políticos transmitidos a través de artículos de periódico, programas de radio, o páginas de Internet. Pero también, cómo no, recuerdos borrosos de los manuales escolares de cuando éramos críos.

viernes, 16 de octubre de 2015

Semiótica de un bisonte


El hombre prehistórico sólo nos ha dejado mensajes truncados. Tal vez colocó en el suelo una piedra después de celebrar un largo ritual en el que ofrendaba un hígado de bisonte asado en un plato de corteza pintado de ocre. Sin embargo desde entonces los gestos, las palabras, el hígado y la bandeja han desaparecido; en cuanto a la piedra, de no mediar un milagro, no la distinguiremos de las demás piedras de los alrededores.

André Leroi-Gourhan, “Las religiones de la Prehistoria”, 1964


            



Desde 2008 nada menos que catorce cuevas con arte rupestre del Norte de España son Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO. Veintitrés años después de que se reconociese así a Altamira en ese año se le unieron Tito Bustillo, La Peña, Llonín, Covaciella y El Pindal en Asturias; Chufín, Hornos de la Peña, Monte Castillo (este caso en realidad agrupa varios yacimientos de la zona, en concreto La Pasiega, Monedas y Chimeneas), El Pendo, La Garma y Covalanas en Cantabria; y Santimamiñe, Ekain y Altxerri en el País Vasco. E incluso así en dicha zona Norte de nuestro país aún quedan algunos otros sitios de menor importancia con restos del período, como por ejemplo La Lluera, La Viña, La Lloseta, Pedroses, Micolón, La Haza, Cullalvera, Pondra, El Arco, Venta de la Perra o Arenaza. Por tanto hoy hablaré de un tema que debería resultar cercano e intrigante a bastantes lectores del blog.

De cara a ello vamos a viajar en el tiempo al llamado Paleolítico Superior, momento en que los Homo Sapiens que acababan de extenderse por el mundo crearon la primera manifestación artística de la historia. O más bien la más temprana manifestación artística de arte mural, en paredes de piedra, que ha llegado hasta nosotros. Porque cada vez parece más claro que los Neandertales (y quizás también otras especies del complejo árbol evolutivo de los Homininos) ya realizaban algunos objetos “artísticos”, puede que primitivas esculturas o sencillos adornos muy modestos vinculados al arte mueble o a rituales funerarios.

En todo caso no voy a tratar aquí esa última cuestión. Lo que sí voy a hacer es resumiros y replantearos someramente lo que conocemos (o creemos conocer) sobre un tipo de arte que frecuentemente se categoriza como perteneciente al espacio entre la Península Ibérica y los Urales, vinculado a una etapa cronológica que va del año 30.000 a.n.e. hasta el año 10.000 a.n.e. aproximadamente, correspondiendo su momento de mayor vigencia quizás al arco entre los años 18.000 y 12.000 a.n.e.

domingo, 11 de octubre de 2015

El regreso de Sergei




Hoy os traigo otra galería de fotos en color de la Rusia de comienzos del s. XX tomadas por nuestro viejo amigo Sergei (prometo que será la última). Ya incluí fotos suyas en varias entradas previas del blog, aunque hoy voy a dedicar exclusivamente la entrada a su material. Por tanto no voy a mezclarlo con el de otros fotógrafos ni con imágenes de otros países, como hice en anteriores ocasiones. Eso sí, al final de la recopilación voy a incluir dos o tres imágenes en blanco y negro de la época, tomadas por otros, para recordarnos que no todo era tan bonito y folklórico en esa Rusia de postal que Sergei se dedicó a inmortalizar.

No obstante el valor de su obra es grande, pese a dicho sesgo, ya que nos permite apreciar muy bien la fisonomía urbana o las características arquitectónicas de muchas ciudades y construcciones del período, las cuales sufrieron luego amplias destrucciones durante la Guerra Civil rusa o debido a los avances alemanes hacia el interior del país en el transcurso de las Guerras Mundiales, particularmente la Segunda. Además su trabajo posibilita dar un vistazo de gran calidad a zonas como el Cáucaso o Turquestán, de las que de otra forma no se dispondría prácticamente de material fotográfico para aquellas fechas.

domingo, 4 de octubre de 2015

Los forajidos y el cenagal


Es una cruel ironía el que habitualmente aquellos más capaces de acceder al poder no suelen ser los más aptos para ejercerlo.

John Turturro, “Exodus, dioses y reyes”






A la orilla del agua forma junto con el Romance de los Tres Reinos, el Viaje al Oeste y el Sueño en el Pabellón Rojo, un cuarteto de narraciones en prosa compuestas entre los siglos XIV y XVIII, la mayoría en época Ming, que son conocidas como "las cuatro grandes novelas clásicas chinas", todas ellas obras cumbre de la literatura china precontemporánea a la altura de lo que representan El Quijote o Genji Monogatari para otras naciones

domingo, 27 de septiembre de 2015

La profecía del poeta


He llegado al final de esta gran historia
y ahora el mundo entero hablará de mí.
Cuando muera no moriré del todo.
Estas semillas que he plantado
salvarán mi nombre y mi reputación de la tumba,
ya que cuando me haya ido
los hombres sabios ensalzarán mi legado.



Hoy vengo a contar varias cosas, aunque el núcleo de todo ello va a estar constituido por una historia sobre poetas y cómo se fabrican las leyendas. No obstante de cara a comprender sus detalles es preciso conocer primero el contexto geográfico e histórico en que se enmarcan los hechos, para lo cual debemos remontarnos en el tiempo hasta los albores de la civilización en el Medio Oriente.

Es allí donde la cultura persa irrumpió en la historia tras el asentamiento de los pueblos medos y persas en el espacio de lo que es el actual Irán durante el primer milenio antes de nuestra era. Poco después, más al Oeste, se produjo el colapso de los antaño poderosos asirios, lo que dejó el camino abierto para que los persas se beneficiasen de tal vacío de poder en Oriente Medio y se expandiesen de forma fulgurante construyendo un inmenso imperio a partir de mediados del s. VI antes de nuestra era. Lo anterior es algo que a los occidentales nos resulta más o menos conocido ya que, poco después, bajo el mando de la dinastía Aqueménida, los persas chocaron con los griegos (durante las famosas Guerras Médicas) a manos de cuyos herederos (Alejandro Magno y sus macedonios) el Imperio persa colapsó posteriormente.

Ahora bien. Es preciso tener en cuenta que la llegada de esos pueblos persas y medos en Irán supuso desde el primer momento un punto de corte para la historia de la zona en tanto que étnicamente eran descendientes de una rama lateral de pueblos indoeuropeos que se había expandido hacia Asia (rama lateral que luego se dividió nuevamente entre una rama indoaria que invadió la India y una rama irania, que es la que nos interesa, la cual se asentó temporalmente en Asia Central para posteriormente irrumpir en la zona del actual Irán como hemos visto). Poseían por tanto una cultura y un idioma diferenciado de las demás poblaciones del entorno, lo cual dejó poso en las altiplanicies iraníes. Tal es así que a lo largo y ancho de las mismas dicha cultura acabó desempeñando a su manera un papel semejante al que a su vez representaron la cultura egipcia, la maya, o la grecorromana en otras zonas del globo; o mismamente un rol parecido al que sus primos arios jugaron en la India.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Si me queréis, ¡irse¡


¿Alguna vez viste un desastre más espléndido?

Anthony Quinn en “Zorba el griego”

        


                       



Supongo que a estas alturas todo el mundo lo sabe pero lo comentaré igualmente. Los lemmings, esos simpáticos roedores nórdicos protagonistas de una adictiva serie de videojuegos, no se suicidan en masa. Nunca lo han hecho. Esa falsa creencia procede de un tramposo documental de 1958 producido por la casa Disney llamado White Wilderness y cuyas peripecias de rodaje seguramente podréis encontrar en la web. 


                                       


En realidad el animal conocido con mayor tendencia a desarrollar pautas de comportamiento contraproducentes y estúpidas, en cierta forma parecidas a las que falsamente hemos atribuido a los lemmings, es precisamente el más inteligente de todos: el ser humano. En ese sentido se podría redactar un artículo completo recopilando, por ejemplo, desastres relacionados con estampidas humanas masivas en conciertos de música o celebraciones deportivas (desde la Tragedia del Estado Nacional del Perú, hasta las celebérrimas catástrofes de Heysel y Hillsborough). De hecho las catástrofes colectivas de este tipo podrían remontarse mucho más atrás en el tiempo, hasta la época de los primeros anfiteatros romanos, construidos en madera; a los altercados entre verdes y azules en el hipódromo de Constantinopla ya en época justinianea; o a las barbaridades que tal vez ocurrieron -aunque no dejasen rastro documental- en época medieval durante momentos de catarsis religiosa colectiva.

Sin embargo una de las primeras referencias precisas a este tipo de fenómenos la tenemos en fecha tan tardía como el s. XVIII cuando una crónica de época nos informa que durante la representación de una obra de Beaumarchais murieron tres personas aplastadas debido a una avalancha espontánea entre un sector de los espectadores. Eran tiempos en los que se producían abundantes altercados en representaciones teatrales o musicales debido a la beligerancia del público (parte del cual a veces era comprado para asegurar el éxito de la obra con sus vítores, o bien para todo lo contrario, hundirla con sus vehementes protestas).

Pero es ya en plena época contemporánea, debido al crecimiento de la población y la acumulación de cada vez mayores aglomeraciones urbanas, cuando estos fenómenos saltaron al siguiente nivel. En 1823 más de cien personas murieron en las celebraciones del Carnaval en la capital de la isla de Malta y en 1883 fueron cerca de doscientas las víctimas en Sunderland durante una estampida que se produjo en un reparto de regalos a niños.

  Viajemos ahora a mayo de 1896 en Moscú, durante las celebraciones posteriores a la coronación de Nicolás II como zar, escenario del que quizás sea el primero de estos desastres cuyos detalles conocemos a través de una extensa documentación.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Momentos paleomusicales

                   


                                               


Hace unos quince años Robert Bittlestone, por entonces presidente de una importante consultora del Reino Unido llamada Metapraxis, hizo un viaje a Grecia. Allí visitó entre otras zonas la actual isla de Ítaca, al noreste de Cefalonia. Robert, pese a trabajar de asesor financiero, en realidad había estudiado Lenguas Clásicas en la Universidad y era un gran conocedor de la Odisea. Por ello le llamó la atención el comprobar que la isla con ese nombre no se parece en nada a la descripción que Homero nos dejó respecto a la patria del taimado Odiseo (más conocido por su nombre latino: Ulises).

A su regreso del viaje en cuestión, durante las horas muertas en su despacho, Robert se dedicó a buscar a su manera la “auténtica” Ítaca trasteando en su ordenador con diversos programas como este, en su mayor parte encaminados al visionado de fotos por satélite, todo ello de cara a encontrar en las islas de la zona un entorno que se asemejase a las breves descripciones -de la geografía de Ítaca- que desgrana el texto de Homero.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Hay método en mi locura


Usted es un tipo honrado, se ve enseguida, pero le voy a decir una cosa, ¿quién no ha sido honrado una vez en la vida?. Ahora bien, dicen que cada día nace una persona honrada y a lo mejor es así, yo no digo que no, pero de lo que puede estar seguro es que cada minuto… nace un tramposo.

Arturo Fernández en “El crack II”.


En España se ha asumido el modelo del pícaro cuando el pícaro es un delincuente que lo que tiene que hacer es estar entre barrotes, en cambio aquí en España el pícaro es visto como un héroe primero en la literatura y luego en la sociedad. Eso crea el país con mayor número de sinvergüenzas por metro cuadrado del mundo, después de Italia, otro país que también cogió, llevado por los españoles [durante su ocupación de la región en la época imperial], el modelo de la picaresca.

Fernando Sánchez Dragó se explayaba así en una entrevista con Jesús Quintero.


                                         



Se suele citar al dichoso “Hombre de Piltdown”, pero en realidad el juego de las imposturas y estafas académicas empezó mucho antes. Quizás cuando, a principios del s.XVIII, el francés George Psalmanazar afirmó que él era el primer nativo de la isla de Formosa en viajar a Europa. Por entonces a nadie le extrañó esa afirmación, pese a que era rubio y tenía los ojos azules, así que no tuvo problemas para difundir una Memoria Histórica y Geográfica de Formosa llena de sus fantasías donde aseguraba, por ejemplo, que los hombres de su patria tenían derecho a comerse a sus esposas si éstas les eran infieles. Además también redactó un análisis lingüístico del supuesto alfabeto de Formosa respaldado por la Universidad de Oxford y la Royal Society (el equivalente a una Academia de ciencias de la época) con lo que el engaño solo fue descubierto cuando George se aburrió de representar su papel y confesó sus mentiras. Pero claro, a ese respecto hay que tener en cuenta que George no era español.

sábado, 29 de agosto de 2015

El sensual Oriente


Mi padre creía en un Dios enfadado y vengativo, uno que castiga la transgresión con dolor y sufrimiento. Cuando era niño me enseñó a encogerme de miedo delante de él. Pero cuanto más viejo me hago, más me enfurece su dogma. 

Kai Proctor, en el capítulo sexto de la tercera temporada de “Banshee”




Después de haber repasado en una entrada muy general los comienzos de la fotografía en el mundo islámico, estoy dedicando de forma complementaria algunas entradas sueltas a fotógrafos concretos o países particulares dentro de la inmensa amalgama que he resumido con ese epíteto de "mundo islámico".

Por ello hoy le toca el turno a Irán (o Persia si alguien prefiere ese término). Curiosamente las primeras cámaras fotográficas (en su caso daguerrotipos) llegaron a esa zona del mundo relativamente pronto, en concreto a comienzos de los años 40 del s. XIX, menos de un lustro después de su invención. Eso se debió fundamentalmente a una azarosa conjunción de factores. Básicamente, el príncipe heredero del trono en aquel entonces, Naser al-Din, quedó muy impresionado por las primeras noticias del nuevo invento y debido a ello pronto recibió como regalo dos aparatos fotográficos, uno de ellos proporcionado por diplomáticos ingleses y el otro por embajadores rusos. Poco después, concretamente en 1848, Naser al-Din accedió al trono y desde entonces hasta su muerte (asesinado) en 1896 patrocinó a diversos fotógrafos extranjeros para que trabajasen a su servicio tomando imágenes de él mismo y su familia, así como de diversos monumentos y lugares por todo el país. Además dentro de la estirpe gobernante esa pasión por las artes visuales era también compartida por otro miembro destacado de la dinastía, en concreto el príncipe Ghasem Mirza, el cual desde finales de los años 40 y sobre todo desde principios de los años 50 del s. XIX tomó personalmente numerosas fotografías del entorno de la Corte.   

Dicho esto, entre los fotógrafos profesionales extranjeros que trabajaron al servicio real hay que tomar nota del inglés Jules Richard que se instaló en Teherán ya en 1844 y más adelante, en los años 60, se convirtió al islam con el nombre de Agha Reza. Posteriormente su hijo, al que puso el nombre de Yousef, heredó el negocio fotográfico paterno.

Para entonces se había asentado en el país el italiano Luigi Pesce, de cuya obra, acumulada durante los primeros años 60, se conservan actualmente 75 fotos en los fondos del Museo Metropolitano de Nueva York. Asimismo, de esa época, se conservan también unas 60 fotografías tomadas por otro fotógrafo italiano, de nombre Luigi Montabone, que este último exhibió en la Exposición Internacional de París celebrada en 1867.

Pero sin duda los fondos claves para observar la apertura del mundo persa a la modernidad son los legados por otro fotógrafo de nombre Antoin Sevruguin, hijo de un diplomático ruso casado con una mujer de ancestros armenios-georgianos. Antoin se asentó en Teherán y, una vez establecido allí, tomó miles de fotografías de toda Persia y su entorno durante una carrera profesional que se extendió desde los años 70 del s. XIX hasta bien entrado el primer tercio del s. XX.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Vuelve el hombre


Una nación de ovejas engendra un gobierno de lobos.

Edward Murrow


                   
                     

Hoy da la casualidad de que las ediciones online de los dos grandes diarios españoles, primero El País y luego el ABC, nos sorprenden con las tradicionales galerías veraniegas constituidas por fotografías de Vladimir Putin. Un espectáculo ya tan entrañable y aterrador como en su momento los posados playeros de Ana Obregón.