martes, 31 de marzo de 2015

¿Quién maneja mi barca, quién?..


…que a la deriva me lleva…

Remedios Amaya, cantante española, última clasificada en Eurovisión 1983.




La mayoría de países reservan un lugar especial en su memoria para algunas embarcaciones antiguas que resultan emblemáticas porque se han conservado especialmente bien debido a algún azar o simplemente porque evocan en la mentalidad colectiva un determinado hecho o una etapa histórica. Lo que ocurre es que, en ese sentido, el barco más antiguo que ha sobrevivido hasta el presente es el HMS Victory británico, y apenas es de finales del s. XVIII. Para poder observar embarcaciones de fechas anteriores a esas hay que recurrir o bien a la arqueología o bien a la recreación. En el primer caso quizá uno de los ejemplos más paradigmáticos sea el Vasa (el famoso y mastodóntico barco de guerra sueco de comienzos del s. XVII que se hundió en su viaje inaugural y fue sacado a flote a comienzos de los años 60 del siglo pasado).

  

Aunque los suecos tienen la suerte de haber hallado asimismo el pecio de otro gran barco de guerra de época, el Mars, hundido en 1564 (Foto: National Geographic).

      

lunes, 30 de marzo de 2015

Con sangre y hierro



Las grandes cuestiones de nuestro tiempo no se resolverán a base de discursos y mayorías parlamentarias sino con sangre y hierro.

Otto von Bismarck en 1862.



Soy consciente de que no debo abusar de los hilos de fotografías. No obstante me he encontrado con unas fotos que no quiero esperar para compartir. Pero antes hago una aclaración.

domingo, 22 de marzo de 2015

Viva México, cabrones


- Escucha, hace muchos años cabalgué con Juárez en contra del emperador Maximiliano. En esa época perdí muchas gallinas pero yo creí que valía la pena para ser libre. Cuando don Porfirio subió a presidente lo apoyé, pero se llevó las gallinas, vino Huerta y se llevó las gallinas, le tocó el turno a Carranza y también se llevó las gallinas. Ahora viene Pancho Villa a liberarme y lo primero que hizo fue robarme las gallinas.

- Pero un ejército necesita comida, quiere ayudarle.

- ¿Ayudarme?, ¿ayudarme?, también iban a ayudarme Carranza y todos los demás. ¿Qué diferencia hay entre uno y otro?. Mis gallinas no lo saben, en el mundo entero las revoluciones vienen y van, los presidentes suben y caen, todos roban tus gallinas, lo único que cambia es el nombre de quien se llevó la gallina.

(Las aventuras del joven Indiana Jones, "La maldición del Chacal")



Aquí os traigo otra de mis entradas dedicadas a mostraros fotografías de época en torno al tránsito hacia el s. XX. Dado que hasta ahora todo lo que es América Latina no había aparecido en mis recopilaciones trataré de empezar a enmendar esa ausencia, en este caso comenzando hoy por México.

A ese respecto hay que tener en cuenta que el acontecimiento que supone un punto de corte claro en la historia contemporánea mexicana es la compleja fase revolucionaria que comienza en 1910. En lo que nos interesa hoy (el plano puramente fotográfico) es también a partir de entonces cuando, por pura lógica (debido a los corresponsales periodísticos extranjeros que se acercaron al país a lo largo de esa década) comienzo a abundar el material fotográfico sobre México, un material extraordinariamente impactante en todo lo tocante a la guerra que asolaba el país por entonces. No obstante, como ya me conocéis, a mí no me interesa en demasía el s. XX “corto” que, en el caso mexicano, comienza en ese año 1910. Lo que me interesa en cambio es la etapa final del s. XIX “largo” durante la cual comienzan a apreciarse en todo el globo los síntomas del cambio hacia el mundo urbano, industrial, de masas, en el que nosotros vivimos. Por tanto para el caso mexicano lo que he hecho es construir una recopilación de imágenes, juzgo que interesantes, sobre el país entre los años 1890 y 1910, durante la fase inmediatamente anterior al estallido de la revolución.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Beautiful people


Ya en épocas remotas –existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente –era un hecho objetivo que los hijos de "buena estirpe", superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia.

Mariano Rajoy en el diario “El Faro de Vigo” 04-03-1983


Los nobles somos una especie en peligro de extinción. La UNESCO protege a muchas tribus, ¿verdad?. Pues la aristocracia es una tribu, una especie que debe ser protegida.

Gloria von Thurn und Taxis en el diario “ABC” 11-06-2014



Las redes sociales se revolucionaron el otro día porque una pija alemana, residente en Londres y que trabaja en los EE.UU., le sacó una foto a una mendiga de París que leía una revista de moda y la subió a Instagram. Pues bien, eso me va a dar pie para divagar un poco.


                       


miércoles, 4 de marzo de 2015

El ciclo de la vida


Todas las grandes verdades comienzan por ser blasfemias.

George Bernard Shaw



   ¿Puede un humilde ginecólogo y obstetra convertirse en un héroe?. Hoy vamos a ver que sí.

Durante la historia humana cientos de millones de hombres han muerto combatiendo en conflictos bélicos. También muchas mujeres han muerto debido a ese tipo de enfrentamientos pero, dado que la guerra ha sido preferentemente una actividad masculina, han sido los hombres los más afectados por la mortalidad derivada de la misma a lo largo de la historia.

Y sin embargo el porcentaje de hombres y mujeres a lo largo de la historia se ha mantenido más o menos equilibrado en torno al cincuenta por ciento para cada sexo. Esto se explica debido a que, al margen de prácticas sociales como el infanticidio femenino en sociedades agrícolas, una de las respuestas de la naturaleza para nivelar demográficamente el número de hombres y mujeres en la sociedad ha sido la altísima mortalidad sufrida por las mujeres al dar a luz. Al menos hasta bien entrado el s. XX.

Más en extenso, durante la mayor parte de la historia el régimen demográfico imperante implicaba en general altas tasas de mortalidad para la población producto de guerras, enfermedades y hambrunas. Por tanto, de cara a simplemente compensar lo anterior y mantener los niveles de población estables o en lento crecimiento, era necesario que cada mujer diese a luz múltiples veces a lo largo de su vida. Algo que por otra parte era casi inevitable habida cuenta de la falta de medios anticonceptivos fiables hasta tiempos recientes. Pues bien, cada vez que se producía un parto la correspondiente madre se arriesgaba a morir debido a que durante el mismo podían producirse múltiples incidencias para las que la medicina solo ha encontrado respuesta hace algunas décadas, siendo muy frecuentes hasta el período de entreguerras en el s. XX los casos de fallecimientos de parturientas debido a hemorragias o infecciones.

Todo eso implica que, hasta tiempos recientes, el destino de un porcentaje importante de las mujeres a lo largo de la historia humana implicaba morir tarde o temprano producto de algún parto. Por tanto si, como he dicho anteriormente, a lo largo de la historia los hombres han muerto por cientos de millones luchando para arrebatar vidas, las mujeres han muerto en iguales cantidades en el intento de dar lugar a nuevos nacimientos. Procesos complementarios.  

En relación con ello hoy vamos a viajar a Viena a mediados del s. XIX en concreto a una de las secciones de maternidad abiertas en uno de los más reputados hospitales de la capital del flamante Imperio austríaco (más adelante conocido como Imperio austrohúngaro ya a partir de 1867, en fechas posteriores a lo que hoy toca).