domingo, 28 de septiembre de 2014

Montañeses y carboneros


Es una mierda ser escocés. Somos lo más bajo de entre lo más bajo, la escoria de la puta tierra, la basura más servil, miserable y más patética jamás salida del culo de la civilización. Algunos odian a los ingleses, yo no, sólo son soplapollas. Ni siquiera encontramos una cultura decente que nos colonice. 

Ewan McGregor en “Trainspotting”


La gente dice, ¿no la echas de menos Gal?, y yo digo ¿Inglaterra?, que va, un lugar de mierda, horroroso. No me hagas reír. Gris, sucio, deprimente… vaya lugar asqueroso, una cloaca. Todo dios con una cara así de larga, quejándose, preocupándose. No gracias, para mí no. Dicen, ¿qué tal en España?. Y yo les digo, hace calor, ca-lor, joder…uhmm… que calor…, a mí me encanta.

Ray Winstone en “Sexy Beast”


                                          


A la luz de los recientes acontecimientos en torno al referéndum sobre la posible independencia en Escocia, así como la situación que se vive en España en torno al mismo tipo de reivindicaciones en Cataluña, hoy se me ha ocurrido hacer una entradita sin demasiadas pretensiones contando un suceso interesante y no demasiado conocido ocurrido en el s. XVIII el cual, en cierta forma, pone en relación un trozo de la historia de ambos territorios. 

El contexto de fondo en el que tenemos que ubicarnos es el de la hostilidad latente entre las monarquías española e inglesa mantenido durante casi toda la Edad Moderna. Una vez que esa hostilidad desembocó en conflictos abiertos, a partir de la época de Felipe II, la monarquía española intentó en diversas ocasiones usar como baza contra Inglaterra a las poblaciones “sojuzgadas” en las islas británicas.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Grandes soldados


La batalla es la gran redentora, el feroz crisol en el que solo se forjan los verdaderos héroes.

    Bill Paxton, el sargento Farell en “Al filo del mañana”


La guerra no convierte a los niños en hombres sino a los hombres en muertos.

    Ken Gillespie




Federico Guillermo I de Hohenzollern (1688-1740) fue entre 1713 y 1740 el segundo rey de Prusia tras la unión con Brandeburgo del antiguo Ducado y su conversión en reino en 1701. Aunque implantó la obligatoriedad de la enseñanza básica en sus dominios, creándose escuelas por todo el país, Federico Guillermo no era precisamente alguien interesado en la cultura. Extremadamente grosero y violento, hablaba muy mal el alemán y se negó a aprender francés, lengua de la corte en Prusia antes de su ascenso al trono. Por el contrario le atraían la caza, la buena mesa y, ante todas las cosas, su gran pasión consistía en pasar revista a sus soldados, siendo esta última una de las razones por las que entró en la historia bajo el sobrenombre de El Rey soldado. Lo cierto es que durante el reinado de Federico Guillermo el reino de Prusia apenas participó en guerras, salvo un conflicto de poca importancia con los suecos al poco de comenzar dicho reinado. Aun así la desmedida pasión de Federico Guillermo por la vida castrense le llevó –con muy buen tino político, todo sea dicho- a modernizar y ampliar el por entonces raquítico e irrelevante ejército prusiano hasta convertirlo en la máquina de guerra de la que luego haría buen uso su hijo. En adelante, parafraseando una famosa cita, Prusia ya no sería un Estado con un ejército sino justo lo contrario, un ejército a un Estado pegado. 

jueves, 18 de septiembre de 2014

Un buen día para morir



          Once more into the fray
          into the last good fight i´ll ever know.
          Live and die on this day.

          Liam Neeson en “The grey”



Julio de 1170 en la Península Ibérica. Hace más de cuatro siglos que cristianos y musulmanes se baten por el dominio del territorio.

La tendencia, tras una primera oleada de avance musulmán que siguió a la conquista de la Península y duró algunas décadas, fue ya desde finales del s.VIII el lento pero constante avance los cristianos hacia el Sur. No obstante esa expansión cristiana no se desarrolló de manera lineal sino que se vio frenada, especialmente a fines del siglo XI y durante todo el siglo XII, por la intervención sucesiva en la Península de dos Imperios islámicos nacidos en el Norte de África. Primero fue el Imperio almorávide el que desembarcó en la Península en el año 1086 consiguiendo más o menos contener en torno a las cuencas del Tajo y del Ebro la hasta entonces imparable expansión cristiana desencadenada por la caída del califato en el 1031. En adelante esas fronteras fijadas en torno a los dos grandes ríos peninsulares pasarían a ser en buena medida las líneas que delimitaron la separación entre la sociedad musulmana y la cristiana en la Península durante el siguiente siglo y medio hasta que colapsaron definitivamente tras 1212. Hasta que eso ocurriese a ambos lados de dichas cuencas fluviales un espacio de terreno de unos cien kilómetros se convirtió en testigo mudo de una guerra de desgaste entre el bando cristiano y el musulmán.

martes, 16 de septiembre de 2014

El arte de la anarquía



                             Stand ye calm and resolute,
like a forest close and mute,
with folded arms and looks which are
weapons of unvanquished war.
Rise like Lions after slumber
in unvanquishable number,
shake your chains to earth like dew
which in sleep had fallen on you,
ye are many, they are few.

      “The Masque of Anarchy”, Percy Bysshe Shelley






En cuanto a las grandes cuestiones políticas de nuestro tiempo se ha convertido en un lugar común hablar de la guerra contra el terrorismo global como si fuese una novedosa pandemia del nuevo siglo. En cambio a mí el pensar en ello simplemente me provoca otro déjà vu porque al fin y al cabo la actual oleada de terrorismo internacional, caracterizada por su relación con el integrismo islámico, no es ni mucho menos la primera o la peor que ha padecido el mundo. En los últimos doscientos años ha sido abundante el empleo de medios terroristas por parte de diversos Estados tanto democráticos como autocráticos, mientras que de forma opuesta múltiples ideologías han motivado a diversas organizaciones de ciudadanos de cara a usar el terror y los asesinatos de civiles como medio de presión política más o menos desde que en 1800 un grupo de monárquicos bretones hizo explotar una primitiva bomba al paso del carruaje de Napoleón (por entonces Primer cónsul), cuando éste se dirigía a la ópera, matando o hiriendo a unas cuarenta personas, muchas de ellas niños o mujeres. Curiosamente el dispositivo usado para esa primitiva bomba, llamada la "machine infernale", se inspiró en un artefacto a su vez desarrollado por un ingeniero italiano al servicio de los españoles durante la época de las guerras de Flandes. En cualquier caso, a partir de ese atentado, en la historia contemporánea del mundo, pero especialmente en lo relativo a Occidente, se han sucedido de forma periódica diversas oleadas de terrorismo más o menos global caracterizadas en cada caso por la ideología a la cual se adscriben los insurrectos de turno.

martes, 2 de septiembre de 2014

Photochrom I Love You


    - ¿Tu vienes a clase por venir a clase, verdad?

    - Se podría decir...

    - Pues te ahorraré mucho tiempo. A las millonarias, los eternos estudiantes y a los de tu generación de las mil opciones os va la clase de Tim para oírle hablar de la televisión, o si no la clase de Historia del arte sobre la llegada de la fotografía en color y así tener luego algo de que hablar en las fiestas. 

     “La desaparición de Eleanor Rigby”.




Las últimas entradas del blog, como casi todas por otra parte, poseen un tono amargo que me gustaría hacer olvidar por un momento volcando fugazmente vuestra atención sobre alguna cuestión positiva y hermosa. Por otra parte mucha gente habrá regresado de sus vacaciones, al menos en el Hemisferio Norte, pertrechado de hermosas fotografía de sitios exóticos. Debido a todo ello, hoy, en cierta forma, voy a dedicar esta nueva entrada a hablar precisamente de bellas fotografías, para luego en siguientes entregas de este blog dejar temporalmente de lado la temática fotográfica y volver a dedicar esfuerzos a revisitar otras cuestiones más relacionadas con la arqueología o el pasado más lejano.

Veamos. A lo largo de diversas entradas anteriores ya he intentado ir familiarizando a los lectores habituales de este blog con la existencia de fotografía en color en épocas muy tempranas. Particularmente en Mundos perdidos ya vimos que el ruso Serguéi Mijáilovich Prokudin Gorski en torno a 1905 empleaba un sistema para lograr imágenes en color de gran calidad a través de la toma sucesiva de tres fotografías de la misma escena usando en cada una un filtro distinto (verde, azul o rojo) y finalmente superponiendo las tres tomas capturadas para formar una única imagen. Entonces me concentré en presentar las fotografías de la Rusia de la época que Serguéi había tomado así como alguna otra fotografía que ya no era obra suya, pero no entré en detalles. Hoy voy a hacerlo.