jueves, 27 de febrero de 2014

La casa de la Garduña es la noche profunda



- ¿Usted sabe lo que es la garduña?
- Se que es un animal carnívoro, que roba con maña y disimulo, que entra en los gallineros y desangra a las aves… pero también sé que es una organización criminal secreta con ramificaciones en casi toda España. (…)
- Mi padre que sabía mucho de historia me lo contó hace años, creo recordar que era una especie de secta que se fundó hace dos o tres siglos, algo así como una hermandad pero de delincuentes.
- Como los bandoleros.
- No, no, los bandoleros suelen ser hombres a los que la desgracia y la miseria han llevado a ponerse fuera de la ley…, no, estos eran hombres poderosos, influyentes, que se entregaban a los crímenes más detestables para enriquecerse y dominar a los demás. Es curioso, mi padre me dijo que ya no existían

Curro Jiménez, capítulo "La noche de la Garduña".


 

domingo, 23 de febrero de 2014

Ascaris de Tanganica


   
 Quisque est barbarus alio
          ("Todo el mundo es un bárbaro para alguien")

         No disparen, ¡soy gente!
         (Dersu Uzala)




Esta historia en cierta forma acaba (o comienza, según se mire) en 1964, un día caluroso en Mwanza, Tanzania, a las orillas del Lago Victoria.

Ese día varios funcionarios alemanes de alto rango pertenecientes al Bundestag se encontraban en dicha ciudad apelotonados en el interior de una destartalada oficina improvisada en la planta de en un viejo edificio del centro. Gordos y sudorosos se miraban nerviosos y sin saber qué hacer, ninguno se atrevía a hablar o hacer ruido alguno, atrincherados como se sentían en la mencionada oficina. Tras las puertas y ventanas cerradas de la misma se agolpaban en un gran patio varios cientos de negros, todos sin excepción extremadamente ancianos. Pese a ello muchos aún lucían figuras de un porte imponente, cuerpos de elevada estatura y rastros de lo que debieron ser antaño poderosos músculos. Además, algunos de aquellos viejos esperaban "vestidos" con los despojos de viejos uniformes coloniales que lucían con orgullo pese a que en la mayoría de los casos dichos uniformes  consistían ya solo en unos cuantos trozos de tela raídos y hechos trizas.

martes, 18 de febrero de 2014

La evolución histórica de la esperanza de vida y el mito del envejecimiento acelerado


Nunca se ama tanto la vida como en la antesala de la renuncia.

Stefan Zweig





Existe una confusión que afecta frecuentemente a la forma en que imaginamos el desarrollo humano durante las etapas finales de la Prehistoria, el mundo antiguo y medieval e incluso algunas sagas de fantasía épica, confusión relacionada con la mala comprensión del concepto de esperanza de vida. Dicho error parte de asimilar (erróneamente) la esperanza de vida al nacer con la edad de senectud. Dedicaré esta entrada a intentar aclararlo.

viernes, 14 de febrero de 2014

Cosas natsis


-¿Por qué a los judíos? –pregunté. Y Salvatore me respondió: -¿Por qué no? Entonces me explicó que toda la vida habían oído decir a los predicadores que los judíos eran los enemigos de la cristiandad y que acumulaban los bienes que a ellos les eran negados. Yo le pregunté si no eran los señores y los obispos quienes acumulaban esos bienes a través del diezmo, y si, por tanto, los pastorcillos no se equivocaban de enemigos. Me respondió que, cuando los verdaderos enemigos son demasiado fuertes, hay que buscarse otros enemigos más débiles. Pensé que por eso los simples reciben tal denominación. Sólo los poderosos saben siempre con toda claridad cuáles son sus verdaderos enemigos.

(El nombre de la rosa)



Hoy voy a limitarme a recuperar parte de la obra de un fotógrafo que ya mencioné en su día: Hugo Jaeger. Hugo fue fotógrafo personal de Adolf Hitler desde 1936 junto con otros reporteros digamos “oficiales” de los nazis como Walter Frentz y Heinrich Hoffman. La verdad es que estos últimos andaban justos de talento así que simplemente los voy a ignorar, me interesa más Hugo.

martes, 11 de febrero de 2014

El alquimista impaciente



A comienzos del s. XVIII se cruzaron los caminos de Johann -un joven delincuente con algunos conocimientos de alquimia- y Walther, un viejo químico de inmensa erudición pero que por entonces se sentía fracasado e ignorado por sus colegas por lo que decidió consagrar sus esfuerzos y sus conocimientos a la producción de porcelana (un producto por entonces carísimo y cuya distribución se reservaba casi exclusiva a las compañías de Indias y las grandes casas reales). Walther, enfermo, acabó tomando a Johann como aprendiz y ayudante. Juntos, desde un laboratorio secreto ubicado en Sajonia, se embarcaron en la investigación del por entonces desconocido procedimiento para fabricar porcelana china, logrando al cabo del tiempo no solo producir porcelana de manera autónoma sino encontrando la fórmula para dotarla de una calidad y un color que nadie podía replicar por entonces en toda Europa. Esta es la historia de cómo hicieron fortuna y cómo posteriormente llegaron la codicia, la traición y la inevitable caída.  

                                          ¡Yeah, Mr. White!, yeah, ¡¡¡science¡¡¡

             

viernes, 7 de febrero de 2014

El Triángulo de los cojones



      "Cuando oigo un retumbar de cascos pienso en caballos no en unicornios"
      Sigourney Weaver, Luces rojas



       Ayer en uno de sus artículos de “divulgación” el diario ABC nos informaba de un importante descubrimiento:

“el mar siempre ha sido un lugar misterioso para los seres humanos, y cuando el mal tiempo o la mala navegación están involucrados, puede ser mortal. No hay evidencia de que las desapariciones misteriosas ocurran con mayor frecuencia en el Triángulo de las Bermudas que en cualquier otra área grande y transitada del océano

 Podría decirse que la noticia consiste en tener que aclarar esto. Por tanto no deja de fascinarme la resistencia a morirse que tiene este viejo mito y su pervivencia en el imaginario colectivo. Así las cosas haré aquí mi pequeña contribución explicando, una vez más, algo que todo el mundo sabe, creo. Pero por si acaso. A ver si de una vez acabamos con este virus y podemos concentrarnos en el antojo con la forma de la cara de Jesucristo que tiene en una nalga un señor de Torrelodones o los extraterrestres que te secuestran para meterte un tubo luminoso por el culo. Hay que ir avanzando. 

jueves, 6 de febrero de 2014

La gran ola japonesa (II): Hiroshige




Utagawa Hiroshige fue el seudónimo artístico de Ando Tokutaro. Igual que Hokusai también Hiroshige nació en Edo, en su caso en el año 1797. Era hijo de Ando Genuemon, un capitán de bomberos de casta samurái. Como el cargo de “inspector de incendios” era hereditario dicha ocupación fue transmitida de padre a hijo y por tanto es a lo que se dedicó Hiroshige tras alcanzar la mayoría de edad. No obstante su vocación era otra, así durante algunos años compatibilizó el dibujo con sus ocupaciones como bombero. Cambiar de profesión no resultaba tan sencillo porque si bien su cargo tenía la ventaja de ser algo garantizado, al transmitirse como una herencia, lo anterior resultaba también un contratiempo ya que Hiroshige no podía abandonar dicha ocupación sin encontrar a alguien de su familia que lo sustituyese en dicha labor. Finalmente, en 1823, logró renunciar a su puesto de bombero al encargarse de cubrir su vacante primeramente su hermano Tetsuzo y más adelante, en 1832, su primer hijo, Nakajiro. Gracias a eso Hiroshige pudo por fin dedicarse por completo a su vocación artística dando comienzo su carrera como tal.  

martes, 4 de febrero de 2014

La gran ola japonesa (I): Hokusai


- Oh, Dios mío. ¿Qué es esto?
- Es un pulpo dándole placer a una dama. Era de Cooper. Ha estado siempre en su despacho. Puedes quedártelo y ponerlo en el tuyo.
- No. No me tomarían en serio.
- Es bastante serio. Tiene ciento cincuenta años.

("Mad men" episodio doce de la séptima temporada) 






     Durante la época conocida como período Edo (1603-1868) Japón estuvo gobernado por el Shogunato Tokugawa, el cual a los pocos años de hacerse con el poder cerró el país a todo contacto exterior. Los cristianos fueron perseguidos y los comerciantes europeos expulsados, todo lo cual visto desde la perspectiva japonesa supuso el arranque de una etapa de paz y cierta prosperidad tras las guerras civiles acaecidas en Japón durante los siglos XV y XVI. Aunque más adelante ese aislamiento también implicó un estancamiento tecnológico y económico, esto último solo se hizo evidente ya bien entrado el s. XIX, por lo cual el período Edo sigue siendo valorado hoy de una forma mayormente positiva. 

     Por entonces -si bien Kyoto seguía siendo la sede de la corte imperial- la capital propiamente dicha se estableció en Edo (la actual Tokyo), lo que en parte contribuyó a dar nombre a esa etapa histórica. Tras ese cambio de status dicha ciudad creció con gran rapidez, especialmente tras su reconstrucción en 1657 debido a un gran incendio en el que murieron más de 100.000 de sus habitantes y que la destruyó casi por completo (un fenómeno común en aquellos tiempos; Londres por ejemplo sufrió también un inmenso incendio 9 años más tarde). Tras recuperarse de aquella catástrofe, ya a inicios del s. XVIII, Edo se convirtió definitivamente en una de las ciudades más populosas del mundo con más de un millón de habitantes (y de las más hermosas y limpias, algo que ya no era tan común por entonces). Además, durante las décadas siguientes ese crecimiento continuó y por ello a finales de dicho siglo o comienzos del XIX la ciudad llegó a poseer una población de casi dos millones de habitantes.

    Mientras todo esto ocurría, ya desde finales del s. XVII, se desarrolló en torno a Edo y su Distrito Rojo de Yoshiwara (dedicado al ocio y al sexo) una cultura hedonista y vital, interesada en diversiones y placeres mundanos que poco a poco se expandió hacia otras ciudades importantes del período, especialmente Osaka y Kyoto. Esa cultura recibió el nombre de “mundo flotante” o ukiyo, perfectamente descrita en la obra de Asai Ryoi, "Ukiyo monogatari" (1661): "vivíamos sólo para el momento, volviendo plenamente nuestra atención a los placeres de la luna, de la nieve, del cerezo en flor y de las hojas multicolores del arce; cantando canciones, bebiendo vino, divirtiéndonos, flotando, flotando, volviendo la cara a la miseria, negando el desaliento, nos dejamos llevar como una calabaza flotando en la corriente del río; esto es lo que nosotros llamamos el mundo que fluye, el mundo pasajero".